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miércoles, 2 de marzo de 2016

Ventisca en el Torrecilla

     Ascenso al Torrecilla el 27 de febrero de 2016 con los grandes amigos de "En busca del Yeti, Chorizo por campaná y K17Club". Un ascenso ideal al realizarlo con nieve polvo con una altura máxima acumulada de 40cm., una temperatura mínima de -7ºc. y -12ºC. de térmica, y unos vientos máximos en cumbre que oscilaron entre los 60 y 70 km/h. Pero la amistad y la buena compañía conformó un día inolvidable. Gracias por todo lo que nos habéis ofrecido y todo final es el inicio de un nuevo comienzo, comienzo que se inicia con el próximo ascenso a las cumbres del Mulhacén y Alcazaba.

































domingo, 27 de enero de 2013

Jesús Calleja



Jesús se ha convertido en uno de los mejores ejemplos a seguir por la juventud, ante lo cual, desde este pequeño rincón lo queremos introducir dentro de esa pequeña y humilde lista de personas que influyen muy positivamente en nuestras vidas. Jesús, gracias por ser una gran ejemplo a seguir.

Los primeros años

Nacido el 11 de abril de 1965 en la localidad leonesa de Fresno de la Vega, Jesús Calleja es el segundo hijo de Julián y María Jesús. De pequeño su padre le leía sobre las expediciones de Edmund Hillary al monte Everest, de Ernest Shackleton a la Antártida, y de otros aventureros como Roald Amundsen, Robert Peary o Robert Falcon Scott.2 Pronto se enamoró de la montaña; de pequeño, mientras que su padre y su hermano pescaban, él prefería ir a explorar por la montaña echándosele más de una vez la noche encima, teniendo que organizarse alguna batida para encontrarle.3
Cara oeste del Naranjo de Bulnes.
Su pasión por la escalada comenzó en el tren de Matallana en el que viajaba con trece años para disfrutar de las montañas de León (en lugares como Aviados, Pedrosa o Vegacervera), como Peña Ubiña, donde probó sus primeras paredes.1 Luego llegó el Naranjo de Bulnes, en el cual ha escalado cinco vías diferentes en la cara oeste, incluida la Directísima.4 A los 21 años hizo su primera visita a las montañas del Himalaya.
Durante un tiempo trabajó en su tierra natal como peluquero, como la mayoría de su familia en León, y más tarde fue copropietario de la tienda familiar de coches que regentaba su hermano menor, Kike Calleja. Mientras tanto, y durante 16 años, estuvo trabajando como guía en expediciones por el Himalaya y los Alpes para una agencia de trekking y escalada de España. Eso le permitió, entre otras cosas, ascender numerosos picos como el Stok-Kangri (6.150 m), el Randung-Go (6.000 m) o el bautizado por él como pico León (6.300 m), así como intentar escalar el Labuche Kang II (7.072 m). Su relación con Nepal, cuya lengua domina, supera la del mero amante de la montaña, habiendo viajado allí en más de 40 ocasiones.
Todo lo que ganaba como guía lo invertía en otras expediciones como descender en rafting el río Zambeze, bucear en aguas del Sinaí o Sudáfrica, convivir con los nativos de Nueva Guinea, aprender a pilotar avionetas, etc.5

Inicios como profesional

A los 37 años decidió dar un vuelco a su vida, abandonando todo por la montaña. En 2003 intentó su primer ochomil, el Cho Oyu; acudió sin porteadores, sin oxígeno y montando él mismo sus propios campamentos. Le acompañaban también Juanito Oiarzabal y Manuel Caballero y, si bien Juanito consiguió alcanzar la cima, Jesús y Manuel no pudieron debido al mal tiempo. Al año siguiente, en 2004, lo volvió a intentar con la ayuda de un sherpa y sin oxígeno, alcanzando los 8.201 metros del Cho Oyu.
Ese mismo año consiguió coronar una montaña virgen de más de 6.000 metros situada en el valle del río Zanskar, en Ladakh, en el Tíbet indio, que fue bautizada con el nombre de "Madrid por la paz" con el objetivo de rendir homenaje a las víctimas del 11-M.5 La expedición se pudo seguir en tiempo real a través de su página web.6

Ascensión al Everest

Cara norte del monte Everest.
En 2005 se propuso uno de sus sueños, subir el monte Everest, lo cual ya deseaba siendo muy pequeño, cuando su padre le leía historias acerca de él.7 Estuvo entrenándose desde comienzos de año, logrando alcanzar una cumbre inexplorada, a la que llamó "León 16 de febrero", en la cordillera Darwin (Chile) formando parte de una expedición que él lideraba. Luego se dirigieron al helado sur para escalar el Cerro Torre y el Monte Fitz Roy, en la frontera entre Argentina y Chile.8 Al mismo tiempo, buscó despertar el interés de instituciones públicas y empresas privadas, logrando el patrocinio del Ayuntamiento de León, la Diputación Provincial de León, la Junta de Castilla y León y una empresa de reciclaje.
Finalmente, en abril del mismo año viajó hasta Nepal para acometer el ascenso. Hizo la subida por la cara sur tan sólo en compañía de un sherpa y con la ayuda de oxígeno (aunque inicialmente tenía idea de subir en solitario y sin oxígeno), hasta que el 30 de mayo alcanzó la cumbre, siendo el primer español en subir ese año por dicha cara sur. Días antes, la asturiana Rosa Fernández lo había logrado por la cara norte en una temporada excepcionalmente mala.9 Cuando estaba en la cima llamó a su padre a través del teléfono vía satélite y reconoce que apenas hablaron porque ambos se pusieron a llorar.3 El ascenso con ayuda de oxígeno provocó algunas críticas posteriormente pero Jesús se defendió alegando que no había nacido con la virtud que había que tener para aguantar allí arriba sin oxígeno pero que no por ello era mejor o peor que otro alpinista.

Las Siete Cumbres y «Desafío Extremo»

Jesús Calleja durante una de sus expediciones para Desafío extremo.
Descendiendo del Everest, se le ocurrió una idea. Pensó que si encadenaba una serie de expediciones no tendría que condicionarse a buscar dinero cada vez que quisiera hacer una, así que consiguió que los mismos patrocinadores que le apoyaron en el Everest lo hicieran en un proyecto llamado "Desafío Extremo", con el que pretendía alcanzar las Siete Cumbres (las más altas de cada continente, las cuales culminó en 200810 ), así como coronar algún ochomil más, realizar una travesía por el Polo Norte y participar en el Rally de los Faraones, y en el Rally París-Dakar, grabándolo todo él mismo con su cámara en tan sólo dos años.
Así, en 2006 ascendió al Macizo Vinson, la pirámide de Carstensz, el Monte McKinley y el Lhotse. Con las grabaciones de sus expediciones recorrió todas las cadenas de televisión de España.
Por fin, en 2007, Cuatro se interesó por el proyecto y Jesús Calleja conseguía su propio programa.11 Tras el acuerdo sus expediciones se vieron reforzadas con el apoyo de la cadena y desde entonces siempre le acompaña un cámara, el también leonés Emilio Valdés, que además es uno de sus mejores amigos.
Poco después de haberse presentado el programa en Cuatro, Calleja sufrió un accidente en moto, entrenando en Marruecos para el Rally de los Faraones. Canceló un viaje previsto al Polo Norte pero, pese a los consejos médicos, cambió de planes y decidió subir el Kilimanjaro (que ya había ascendido en 1991). Sin haberse recuperado del todo de sus lesiones participó en el Rally de los Faraones, acabando en 46ª posición.
En 2008, José Luis Rodríguez Zapatero accedió a acompañar a Calleja por los Picos de Europa. En un principio se iba a subir el Pico Llambrión (2.642 m) pero la idea fue desechada por el equipo de seguridad del Presidente del Gobierno, así que se decidieron por el Collado Jermoso.12 A finales de agosto salieron desde Posada de Valdeón por Las Colladinas utilizando el atajo de Sedos de Pedavejo, que, según Jesús, dotaba a la marcha de un carácter "más exigente y vertical que obliga casi a una semi-escalada".13
Durante la grabación de uno de los programas, Jesús y su equipo observaron de cerca la erupción del volcán Eyjafjallajökull.
A mediados de 2009, inmerso en la grabación de la cuarta temporada de Desafío extremo, se fue junto con Emilio Valdés y Ramón Larramendi a Islandia para realizar una travesía a través de los tres volcanes más activos de la isla. Estando cerca del Eyjafjallajökull, éste entró en erupción provocando una nube de ceniza que obligó a cerrar muchos aeropuertos europeos.
Posteriormente participó en el Rally Dakar, y tras una cuestionable actuación , se vio obligado a retirarse tras la 9ª etapa, por problemas mecánicos.
En 2010, junto a María March, instructora de buceo en profundidad, con quien protagonizó las expediciones al Polo Norte y al Polo Sur, viajó a los Cenotes del Yucatán a ver la estalactita submarina más grande del mundo, al Lago Tilicho para sumergirse en aguas glaciares, y a las Islas Bahamas y a Sudáfrica, donde bucearon en aguas infestadas de tiburones. También con ella, en 2011, acompañados por espeleobuceadores, en el especial Inmersión Radical atravesaron, por primera vez en la historia, los 13,5 kilómetros del mayor sistema subacuático de Europa, que unen la cueva de Sa Gleda con la de Camp des Pou, en Mallorca.

Más programas

Además de la serie de programas citada, de la que llevan rodados aproximadamente 50 capítulos en 5 temporadas, y algunos "Especiales", ha realizado también otros del tipo reality-coach, como Desafío en Himalaya (2009-10), Desafío Vertical (2011) y Desafío Everest (2012).

Sus libros

Ha escrito dos libros: “Desafío extremo: aventuras y desventuras por los cinco continentes” y “Manual del joven aventurero”.
A los 13 años escribió un cuento llamado "Argotopotierra", sobre un mecanismo que se sumergía en el interior de la tierra desde León.

Premios y críticas

Su programa Desafío extremo está teniendo éxito, siendo uno de los diez programas de entretenimiento en prime time más vistos desde 2009, y en el Target Comercial de ese año (15,2%) alcanzó el top 5. Además, en 2010 fue premiado con el Micrófono de Oro en la categoría referente a televisión.14
Cuenta con una excelente aceptación entre el público en general, aunque los alpinistas profesionales mantienen el programa entre una balanza de admiradores y detractores,15 a lo que él responde que puede no ser el mejor alpinista o piloto pero lo prueba y disfruta todo.16

Incidentes

Aparte del accidente en moto, cuyo resultado fue una rotura múltiple con once fracturas en el hombro y la muñeca partida, y algunas avalanchas sufridas en sendas expediciones al Everest y a los Andes, que estuvieron a punto de sepultarle, durante otro de sus "Desafíos" sobrevolando el río Amazonas en globo, el gas empezó a agotarse, al intentar aterrizar se estrelló sobre el agua volcando la cesta sobre él, y se le enredó una cuerda en el cuello atrapándole bajo el agua unos instantes, aunque pudo salir en el último momento.17

Otros

Se declara gran admirador del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, el explorador Ernest Shakelton y el astronauta Neil Armstrong.18
Hace casi 20 años, inició un proyecto para ayudar a niños nepalíes, y actualmente tiene adoptados a tres de ellos.19

Referencia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_Calleja

miércoles, 4 de agosto de 2010

Félix Rodríguez de la Fuente

Félix Samuel Rodríguez de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos 14 de marzo de 1928 - Shaktoolik, Alaska, 14 de marzo de 1980), conocido como Félix Rodríguez de la Fuente, fue un famoso divulgador ambientalista español, pionero en el país en la defensa de la naturaleza, y realizador de documentales para radio y televisión, destacado entre ellos la exitosa e influyente serie El Hombre y la Tierra (1974-1980). Licenciado en medicina y autodidacta en biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años. Su saber acercó campos como la cetrería y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos.
Félix ejerció además como expedicionario, guía de safaris fotográficos en África, conferenciante y escritor, además de contribuir en gran medida a la concienciación ecológica de España en una época en la que el país todavía no contaba con un movimiento de defensa de la naturaleza. Su repercusión no fue sólo a nivel nacional sino también internacional y se calcula que sus series de televisión, emitidas en numerosos países y plenamente vigentes hoy en día, han sido vistas por varios cientos de millones de personas. Murió en Alaska, Estados Unidos, junto con otros cuatro colaboradores al accidentarse la aeronave que los transportaba mientras realizaban una filmación aérea para uno de sus documentales.

     Félix Rodríguez de la Fuente nación en el número 18 de la Calle Mayor de Poza de la Sal, en la provincia de Burgos, el 14 de marzo de 928, hijo de Samuel Rodríguez y Marcelina de la Fuente Ibáñez; tuvo una hermana menor, Mercedes. Su padre era notario de profesión, gran aficionado a la lectura y amante del castellano, por lo que en la casa se respiraba un ambiente intelectual. Debido a la Guerra Civil (1936-1939) y a que su padre no era partidario de una escolarización demasiado temprana se ocupó él mismo de educar a sus hijos en casa por lo que las incursiones de Félix en la naturaleza fueron continuas durante toda su niñez, en el seno de una naturaleza virgen apenas hollada por el hombre. Él mismo describiría su lugar de nacimiento como una "comunidad humana" en "convivencia armónica con los paisajes" que configuraron su "universo zoomórfico". En este ambiente maduró sus experiencias infantiles, que repercutirían en su sensibilidad y pensamiento para crear en el futuro sus hipotésis y propuestas tanto biológicas y antropológicas como de corte fiolosófico que se reflejarían en su obra divulgativa. Veraneaba habitualmente en Santander (Cantabria), ciudad en la que llegó a ejercer profesionalmente su padre. La afición de Félix por la naturaleza le lleva a convertirse poco a poco en un gran conocedor de la zoología y en una de sus excursiones campestres, al observar como un halcón captura un pato, comienza su afición por la cetrería. Comenzó su educación reglada en 1938 en los Sagrados Corazonistas de Vitoria como internado, época que vivió con añoranza por la libertad perdida.

En 1946, por consejo de su padre, que aunque siempre respetó su afición por la naturaleza desconfiaba de sus inclinaciones naturalistas, comienza a estudiar medicina en la Universidad de Valladolid. El primer año, atraído por la libertad recuperada tras sus siete años en el internado y las nuevas experiencias que le brindaba la ciudad, no fue un buen estudiante y sólo aprobó las tres asignaturas más fáciles. En años posteriores, solía encerrarse un mes antes de los exámenes para estudiar y desde el principio destacó en las pruebas orales dada su facilidad de palabra, logrando así las más altas calificaciones. Fue un gran aficionado al deporte, logrando ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos. En esta época causa una gran incluencia sobre él el biólogo José Antonio Valverde, que alcanzaría una enorme repercusión internacional a finales de los años cincuenta al enfrentarse a lso planes del Ministerio de Agricultura para desecar las marismas del Guadalquivir, lo que llevaría a la cración en la zona del Parque de Doñana. Además, Valverde compartía su pasión por la cetrería, arte que por aquel entonces llevaba siglo y medio sin practivarse en España pero que Félix se propuso recuperar con la ayuda de los escritos medievales sobre el tema, especialmente el Libro de la caza de las aves de Pero López de Ayala y el Libro de la caça de Don Juan Manuel.

Jacques Yves Cousteau


Según la mitología griega, Calipso (que significa “la que oculta”) era el nombre de la bella hija del titán Atlas, que reinaba en la isla de Ogigia. Cuando a esta isla arribó Ulises, Calipso le hospedó en su cueva, ofreciéndole todas las comodidades posibles, manteniéndole de este modo durante siete años. Tuvo con el héroe cuatro hijos: Nausitoo, Nausinoo, Latino y Teléfono. Pensó la ninfa que el fruto de su amor, retendría al de Ítaca a su lado. Pero nada más lejos de la realidad: Ulises deseaba regresar a su patria, junto a su amada Penélope.
Viendo la situación, Atenea intervino y solicitó a Zeus que ordenase a Calipso dejar marchar a Ulises. Zeus envió a su mensajero Hermes y Calipso, viendo que no tenía más opción que obedecer, le dio materiales y víveres para que se construyera una balsa y continuara su viaje. Ulises se despidió de ella, no sin cierto recelo por si se tratara de una trampa, y zarpó. Algunas leyendas cuentan que Calipso terminó muriendo de pena.
En esta antigua leyenda, encontramos ciertos paralelismos con la suerte que corrió uno de los buques expedicionarios más famosos que han surcado los mares: el Calypso de Jacques Cousteau. Pero, cómo y cuándo se inició la fructífera relación entre el hombre y el famoso buque, es algo que desgranaremos a continuación.

El capitán de un sueño.

Jacques Yves Cousteau nació en Saint André de Cubzac, Francia, el 11 de junio de 1910. En 1930, el joven Cousteau fue admitido en la École Navale de Brest, llegando a ser oficial de artillería de la Armada Francesa, algo que le dio la oportunidad iniciarse en diferentes experimentos submarinos. Sin embargo, su objetivo distaba de tener algo que ver con el fondo del mar, pues deseaba ser piloto.
Sin embargo, un accidente de tráfico acabó con sus ilusiones, ya que le dejó graves secuelas en una mano, y decidió que quizás lo más parecido a volar, era sumergirse en las profundidades marinas, con lo que puso sus miras en el mundo submarino. En 1936 inició las pruebas de unas gafas protectoras que permitían la visión bajo el mar; serían las antecesoras de las gafas de buceo que todos conocemos. Estos primeros coqueteos con la belleza submarina le llenaron de tal forma, que decidió encauzar todas sus energías a aquel inhóspito mundo aún por descubrir.
En 1937 se casó con Simona Melchior, con quien tuvo dos hijos: Jean Michel y Philippe. Tomó parte en la II Guerra Mundial, y durante la conflagración, en su búsqueda por hacer del mar un medio benigno para el hombre, desarrolló en 1943, junto al ingeniero Emile Gagnan el Aparato de respiración submarina autocontenida, o lo que conocemos como "aqua-lung", que comprendía cilindros de aire comprimido y un regulador de gases. Este sistema permitió la popularización del buceo autónomo como deporte, debido a que otorgaba al buzo independencia con la superficie, al no necesitar un cable para el suministro de aire.
Tras la II Guerra Mundial, junto con el oficial naval Philppe Tailliez y el submarinista Frédéric Dumas, eran conocidos como los mousquemers (“mosqueteros del mar”), puesto que se dedicaban de lleno a realizar experimentos, tanto en el mar como en laboratorios, para poder controlar en cierta medida, el medio submarino: eran especialistas en localizar y eliminar las minas submarinas olvidadas de la guerra, en los puertos de Francia y también exploraban diferentes pecios.

En agosto de 1946, junto con Frédéric Dumas, exploró uno de los ríos submarinos más profundos, el Sorgue, en Fontaine de Vaucluse, (Provenza, Francia). A punto estuvo de costarles la vida a ambos la aventura, ya que una importante cantidad de monóxido de carbono se filtró accidentalmente en el sistema de aire de sus aqua-lung, proveniente del compresor de aire diesel que filtraba, precisamente, el monóxido de carbono generado. Cuando ya estaban en estado de letargo, adormilados por el efecto del monóxido de carbono y a una profundidad de 46 metros, entre ambos consiguieron salir a la superficie. Lo irónico es que inmediatamente después de haber logrado salvar la vida, otro grupo de submarinistas se introdujo a bucear en el mismo lugar y a punto estuvieron también de perder la vida, debido al mismo problema. Pero volvería a intentarlo.
En 1950, descubrió en Malta el buque que había de convertirse en su enseña. Se trataba de un viejo dragaminas, botado en 1942, de la Royal Navy, transformado en ferry y que tenía el prosaico nombre de J-826. Cousteau encontró que era ideal para sus planes de explorar los mares y gracias a la financiación de Loël Guinness, el contrato de compra-venta se formalizó oficialmente el 19 de julio de 1950. En el contrato de leasing entre ambos, el Sr. Guiness le cedía el buque al capitán francés por el simbólico precio de 1 franco anual. Acababa de adquirir el sueño de su vida.
Inmediatamente, el Calypso, que fue como se rebautizó al buque, se llevó a los diques de Antibes, en Francia, donde sufrió una profunda transformación que le convirtió en un buque oceanográfico. Una de sus innovaciones era la “falsa nariz”, que era una cámara de observación submarina construida en la proa y equipada con ocho ojos de buey para poder observar. La mayoría del equipamiento fue donado por el sector privado y la Marina Francesa. Jacques Cousteau y su esposa Simone aportaron gran parte de su patrimonio personal para poder obtener recursos para el barco.

En junio de 1951, Cousteau decidió que era de poner el buque en el agua e inició la aventura. Se dirigió primero a Córcega y la tripulación consistía únicamente en una serie de amigos y la familia Cousteau al completo. El 24 de noviembre se inició el trabajo en serio, siendo el primer destino el Mar Rojo, donde iban a estudiar los corales. La tripulación obtuvo valiosos documentos topográficos y fotográficos, así como pruebas de la existencia de flora y fauna submarinas totalmente desconocidas. Cousteau regresó, convencido de que sólo había una solución para la comprensión del mar. Como él decía “Debemos ir por nuestros propios medios”. El Calypso era la herramienta ideal para ese desafío.

La conservación marina.

En julio de 1952, el Calypso se dirigió desde su nueva base en Marsella al islote de Grand Congloué, donde se suponía existía un pecio del S.III a.C. a 40 metros de profundidad. En esta expedición participaría para el estudio un joven Albert Falco, que al parecer trajo suerte, puesto que se encontraron cientos de ánforas y fragmentos de cerámica, que se llevaron a la superficie y donadas al Museo Borely y al Museo de los Muelles Romanos de Marsella. Durante el verano de 1953, el Calypso se empleó para probar unas cámaras submarinas nuevas y flashes electrónicos inventados por el Dr. Harold Edgerton, lo que les permitió fotografiar animales en aguas profundas, llegándose a los límites de la exploración submarina. El buque estaba listo en ese momento para llevar a cabo sus aventuras televisivas, totalmente equipado y tripulado por 28 personas.
En esos años, mediados de los 50, empezó a trabajar con Luis Marden, con quien descubrió nuevas técnicas en la fotografía submarina. El 1963, junto a Jean de Wouters, desarrolló una nueva cámara submarina a la que bautizaron como Calypso – Phot que posteriormente fue patentada por Nikon convirtiéndose en la Calypso – Nikkor. Esta época fructífera del en la producción de ingenios que le permitiese acercarse aún más a la realidad submarina, no se detuvo y junto a Jean Mollard creó el SP-350, un submarino con capacidad para dos personas que podía sumergirse hasta los 350 metros. Sucesivas mejoras en este prototipo les permitieron llegar en 1965 a los 500 metros de profundidad.
Ya en 1967, volvió a reunirse con su tripulación en Fontaine de Vaucluse, junto con otro ingenio: un robot submarino teledirigido denominado Télénaute. Esta vez, esperaba que este aparato le permitiese lograr lo que no pudo en 1946: el origen del río. Consiguieron que el robot llegara a los 106 metros ante de alcanzar un sumidero por el que no podían pasar.
Esto, le animó a realizar una película denominada Épaves (Pecios), con lo que se continuaba una exitosa carrera documental, entre la que caben mencionar los tres Oscar de la Academia por El Mundo silencioso (1956), El pez dorado y Mundo sin Sol (1964) o la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1956. Y por supuesto, ¿quién no recuerda la maravillosa serie El Mundo submarino?
Durante 40 años, el Calypso, capitaneado por Cousteau y sus equipos, se dedicó a explorar el rico y frágil ecosistema marino. A la vez buque de trabajo, base de operaciones y hogar, el barco navegó desde las cálidas aguas de Océano Índico a las gélidas y tempestuosas aguas de la Antártida. Se convirtió en símbolo de un mundo que se podía explorar y cuidar. Pasó por duras pruebas como huracanes, tormentas, hielos perpetuos, icebergs y bancos de arena. E incluso una vez, en el Canal de Suez casi fue hundido por error durante el conflicto árabe-israelí de 1956.

Pero esta gloriosa vida dedicada a la investigación, tuvo su trágico final el 8 de junio de 1996, en Singapur. Ese día, a las tres en punto de la tarde, una barcaza golpeó al buque, dañándolo seriamente cuando se encontraba maniobrando para dirigirse una expedición en el Yang Tsé (Río Amarillo). El terrible golpe, perforó el casco y la vieja y gloriosa dama se fue a pique, reposando sobre el lecho arenoso del puerto de Singapur. Costó 17 días sacar el buque del fondo del mar, sin embargo, debido a los daños recibidos, su destino era ya irrevocable: sería el ejemplo, para las futuras generaciones, de la vida y obras de su tripulación alrededor del Mundo. Esas eran las intenciones que tenía el famoso capitán, que sin embargo nunca pudo llegar a ver cumplidas, puesto que el 25 de junio de 1997, a la edad de 87 años, fallecía como consecuencia de un ataque al corazón, mientras se recuperaba de un problema respiratorio que le había mantenido prácticamente apartado de su pasión, el mar, los últimos años de su vida.
El fallecimiento de Cousteau provocó una revolución entre los beneficiarios de su legado, que deseaban poseer los derechos derivados de toda su obra, con lo que su emblemático buque oceanográfico fue abandonado a su suerte desde que en 1998 fuera anclado en el puerto francés de La Rochelle. Una agria disputa familiar entre la viuda y el hijo del submarinista por hacerse con la propiedad de la embarcación, estuvo detrás del prolongado abandono que a punto acaba de forma definitiva con el Calypso.

La razón era que ambos dirigen dos sociedades que rivalizan para perpetuar el trabajo del explorador fallecido en 1997 y los dos reivindican la propiedad del barco para utilizarlo en distintos fines: mientras Francine Cousteau, segunda esposa del científico, proyectaba utilizar la embarcación como reclamo turístico en una compañía americana de cruceros, el hijo del submarinista, Jean-Michel, defiende que la nave debe quedarse en Francia y solicitó a varios arquitectos navales el diseño de un plan de restauración.

Finalmente, la Sociedad Cousteau y la Carnival Corporation, el mayor grupo operador de cruceros del Mundo, alcanzaron un acuerdo a finales de 2004 para restaurar el Calypso con la intención, una vez restaurado, de que se convierta en un centro de exhibición para las ciencias y el medioambiente. El Calypso llevó a los astilleros de Grand Bahama, donde se iniciaron los trabajos de restauración que tendrán un coste estimado de 1,3 millones de dólares. Se espera que a finales de este año de 2006, se den por finalizados los trabajos de restauración, si bien la nueva localización del barco, tras su reparación, se anunciará en una fecha posterior a su nueva botadura.
Hasta que llege ese momento, es su buque hermano, el Alcyone, la hija del viento, quien se encarga de continuar mostrándonos las maravillas del mundo submarino..."